Y de nuevo estoy aquí, después de abandonar largo tiempo escribir. Tal vez me atemoriza hacerlo y ver que pasa por mi mente, a veces temo saber quién o qué realmente soy, conocer mis miedos que estúpidamente yo misma me oculto.
Soy cobarde, y me hace sentir que estoy a un paso menos de ser humano.
Hay veces que puedo odiar tanto la lluvia, y creer que estoy viendo a alguien llorar, o en esas gotas las lagrimas que alguna vez yo misma derramé.
Pero otras.... otras veces... puede ser tanto el agrado que produce,
Ver gente correr, gritar, desesperarse guardando cosas de valor material, dejando pasar el tiempo, perdiendo disfrutar un espectáculo natural.
Seres asquerosos, pudriendo sus entrañas, desperdiciando tal oportunidad de purificar algunos pensamientos bajo la lluvia, dejando caer vergüenzas, mentiras, engaños y prejuicios.
Mientras yo camino; sólo camino y sonrío, ese frío agradable que adormece el cuerpo,
y siento que ya nada me retiene, ni si quiera esa jaula de carne llamada cuerpo,
no se siente, no existe, sólo el alma deambula y sonríe,
y la gente mira de manera tan extraña, ¿cuando los verdaderos fenómenos no son ellos?
Se reprimen, olvidan su estado de humanos, intentando ser máquinas y algunos un remedo de Dios,
reír, sólo río con cierto desquicio quizás,
a un ritmo tan distinto, viviendo el momento,
deseando gritar en cada cara: ¡El pasado fue, el presente es!, el futuro... ¿quien sabe si será?
- En estos momentos lo que asalta mi mente son dos frases: Deja tus miedos botados junto a tu ropa, quizás así seas perdonado.
Tan fuerte, tan segura, mintiéndose a si misma,
pequeña muñeca de mala calidad, todo se te derrumba con un "A qué le tienes miedo?" ~
01 de Agosto, 2011.
No hay comentarios:
Publicar un comentario