martes, 26 de junio de 2018

Perdurable

Hace tiempo el reloj no corría tan lento...
días planos, vacíos, nada más que enfermedades mentales,
es una peste que corroe el alma del ser humano,
el dañar, el traicionar, el lastimar, y como consecuencia venganzas.

Así es la mente, 
tal vez sólo somos producto de un error genético,
nacido del deseo frenético de un todo poderoso
con hambre de crear una raza superior.

El fruto de ese escuadrón,
copias enfermizas de un ser con valores, puritano y catedrático creyendo ser perfecto
que termina siendo menos humano que un parafernálico viviente,
porque vive con fuerzas, pasión y desenfreno.

Reprimir tantas cosas, 
errar en tantas otras,
errores, son sólo eso, 
es parte de un ciclo natural.

Priorizar cosas pasajeras olvidando algo real,
no va en el tiempo, no va en lo lógico,
si no en intensidades, emociones y sensaciones,
lo más fuerte es lo que importa aunque sea algo anormal.

Lo que realmente se aprecia, lo que realmente se quiere,
es por lo que se lucha, hasta dar tu vida, hasta más no poder,
aunque sea un segundo se puede hacer eterno en un recuerdo,
arriésgate sin más ni más, sería normal volverse a equivocar.

Clavados nuestros pies al suelo, 
aunque sangremos, aunque lloremos, aunque nos estén matando,
siempre esperamos la solución ahí, de pie, 
y dices ¡no puedo moverme de aquí! para avanzar muchas veces hay que perder cosas aunque sean importantes.

Ese es el principal error de esta nueva sociedad, 
ser parte de ese escuadrón que no lucha, 
que no suda, que no peca, y no se arriesga
porque cree que la solución es la salvación y se encuentra en la espera... ~

04 Febrero, 2011.

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